{"id":7720,"date":"2013-02-27T20:10:24","date_gmt":"2013-02-27T20:10:24","guid":{"rendered":"http:\/\/javiermarin.com.mx\/?p=7720"},"modified":"2022-06-08T18:14:12","modified_gmt":"2022-06-08T18:14:12","slug":"javier-marin-la-estafeta-del-tiempo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/javiermarin.com.mx\/en\/javier-marin-la-estafeta-del-tiempo-2\/","title":{"rendered":"Javier Mar\u00edn &#8211; La Estafeta del tiempo"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-vertically-aligned-top is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<p>Javier Mar&iacute;n: La estafeta del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>(fragmento)<\/p>\n\n\n\n<p>Silvia Cherem<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>La Catedral, vieja conocida.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Javier expuso en Zacatecas en noviembre de 2005 visit&oacute; m&aacute;s de una vez la catedral, situada en la calle Hidalgo, entre el mercado y la Plaza de Armas. Le impresionaba su belleza barroca, su cantera rosa, sus columnas salom&oacute;nicas churriguerescas, pero detestaba que fuera un mero cascar&oacute;n. &ldquo;Siempre hac&iacute;a yo la misma reflexi&oacute;n. La ve&iacute;a por fuera y dec&iacute;a: &iexcl;qu&eacute; incre&iacute;ble catedral! Me fascinaba su exuberancia barroca, pero al entrar se me ca&iacute;a el &aacute;nimo: no hab&iacute;a a d&oacute;nde dirigirse, carec&iacute;a de alg&uacute;n punto importante&rdquo;.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar&iacute;n no toleraba el interior aciago de aquel monumento art&iacute;stico construido por mineros en el siglo XVII y cuyo retablo qued&oacute; inconcluso. En ese sitio desnudo, a principios del siglo XIX hubo un retablo de cantera, quiz&aacute; dise&ntilde;ado por Manuel Tols&aacute; entre 1803 y 1847, el cual fue desmontado en 1852, provocando un vac&iacute;o arquitect&oacute;nico y lit&uacute;rgico. En aquel a&ntilde;o se construy&oacute; un baldaqu&iacute;n o ciborio, lo que se llam&oacute; cipr&eacute;s en la Nueva Espa&ntilde;a, es decir, una pieza cuadrada o rectangular de tela lujosa sostenida por columnas para coronar el altar o tabern&aacute;culo, a la usanza de los templetes de los primitivos templos cristianos. La tela acab&oacute; por desgastarse y el baldaqu&iacute;n fue sustituido en 1895 por un mural de Manuel Pastrana, una alegor&iacute;a que alud&iacute;a a la Asunci&oacute;n de la Virgen. Tampoco dur&oacute;. Veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s retiraron la pintura para finalmente construir un cipr&eacute;s de m&aacute;rmol de Carrara que, junto con la policrom&iacute;a del interior del recinto, se elimin&oacute; en 1964, dejando a la catedral hueca, sin ning&uacute;n elemento de remate. &ldquo;Hace algunas d&eacute;cadas rasuraron todo &mdash;dice Javier&mdash; Pelaron los altares, pusieron muebles simples, colgaron focos ahorradores sobre los candiles de prismas. El muro del retablo principal estaba vac&iacute;o y yo s&oacute;lo me preguntaba: &iquest;c&oacute;mo era posible que un monumento tan estupendo hubiera llegado a ese nivel? Me dol&iacute;a su desnudez. Era como que lo hubieran lavado con cepillo de alambre para arrancarle las huellas del tiempo, el color, su sabor&hellip;&rdquo;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo curioso es que desde ni&ntilde;o ide&oacute; c&oacute;mo resolver un retablo barroco y, por ello, pudo crear casi a vapor una propuesta para el concurso. Noveno de diez hijos, Javier jugaba con su hermano Alfredo, un a&ntilde;o mayor, y con Jorge, el m&aacute;s peque&ntilde;o de la familia, a hacer maquetas para eventualmente construir una ciudad completa, jugando a ser arquitectos como su padre. &ldquo;Yo no era de hacer casas, calles ni hoteles. Alfredo y Jorge cuidaban hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle: los silloncitos, las fuentes con sus piedras, los portones y ventanales, los cuadros que adornar&iacute;an cada pared y hasta los camellones de las avenidas. A m&iacute; eso no me entusiasmaba y prefer&iacute; hacer una iglesia con su retablo barroco, bien dorado. Recort&eacute; un cart&oacute;n, hice un arco de medio punto y con plastilina fui pegando columnas, santos, angelitos y montones de ornamentos. Fue barroco como el de aquellas iglesias que proliferaron en M&eacute;xico en el siglo XVll. Me encantaba esa exaltaci&oacute;n de la belleza que acerca a la espiritualidad&rdquo;.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerda que visit&oacute; Nuestra Se&ntilde;ora del Pilar &ldquo;La Ense&ntilde;anza&rdquo; y la Catedral Metropolitana, ambas en el Centro Hist&oacute;rico del Distrito Federal, y el Templo de Tonantzintla en Puebla, exuberantemente barrocos. Asimismo, sospecha que su imaginario abigarrado surgi&oacute; de los libros que su pap&aacute; atesoraba en casa, espec&iacute;ficamente de La divina comedia, ilustrada por Gustav Dor&eacute;, que alguna vez calc&oacute; con tinta china sobre papel cebolla. &ldquo;Me acuerdo de la sensaci&oacute;n de ambig&uuml;edad que me provocaban esos desnudos, recargados de detalles. Me invad&iacute;a un morbo obsesivo, quer&iacute;a y no quer&iacute;a verlos. Estaban los cuerpos colmados de erotismo, los rollos de carne, pero hab&iacute;a algunos mutilados sufriendo horrible. Cerraba el libro y volv&iacute;a a abrirlo. As&iacute; era todo el tiempo, una extra&ntilde;a mezcla entre placer y dolor&rdquo;. Dice que esta ambivalencia con respecto al cuerpo la padec&iacute;a tambi&eacute;n con el discurso moralista y pecaminoso que mam&oacute; de su madre devota, quien trataba de transmitirle el ideario religioso. &ldquo;La Iglesia condena la desnudez &mdash;se&ntilde;ala&mdash; y al mismo tiempo presenta a los santos torturados en posiciones sensuales. Cuando comenc&eacute; a crecer y a cobrar conciencia, lo cuestionaba todo. Me parec&iacute;a extra&ntilde;o, un tanto perverso, confundir sensualidad con martirio. El mismo cuerpo de Cristo es doliente y sacrificado&rdquo;.<\/p>\n\n\n\n<p>A Mar&iacute;n le simpatiz&oacute; saber que el convocante para realizar el retablo fuera el Estado y no el clero. Especialmente el gobierno de Zacatecas, c&eacute;lebre por promover el turismo cultural, un estado que ha enaltecido a sus hijos pr&oacute;digos dedic&aacute;ndoles sobresalientes museos. &ldquo;Me encant&oacute; conocer a la gobernadora y saber que, por un genuino inter&eacute;s por la cultura, estaba detr&aacute;s de la remodelaci&oacute;n de la catedral&rdquo;, dice. Confi&oacute; en que habr&iacute;a un jurado justo. Le complac&iacute;a que una obra de esa naturaleza fuera sometida al escrutinio en un concurso: &ldquo;deseaba que el retablo no fuera asignado por dedazo&rdquo;. Se convenci&oacute;, adem&aacute;s, de que sus personajes, vestidos o desnudos, podr&iacute;an tener la misma fuerza expresiva. &ldquo;El vestuario, que alguna vez me permiti&oacute; vivir&mdash;afirma Javier&mdash; no me resultaba tan ajeno. Pude resolver con mucha facilidad el movimiento de los pa&ntilde;os de los santos, eran una extensi&oacute;n del cuerpo mismo&rdquo;. Santos o no, sus cuerpos aludir&iacute;an por igual a la melancol&iacute;a, la hipocres&iacute;a, el abandono y la soledad. Especialmente disfrut&oacute; la idea de intervenir una obra arquitect&oacute;nica creada en otra &eacute;poca: partir de otro siglo y llegar al actual, como si alguien le estuviera pasando la estafeta del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>La conceptualizaci&oacute;n, dice, surgi&oacute; casi de un tir&oacute;n: un dise&ntilde;o geom&eacute;trico de ritmos precisos y lineales, trazos paralelos que contrastar&iacute;an con las esculturas barrocas de l&iacute;neas curvas, que ubicar&iacute;a en composici&oacute;n ascendente. Recubrir&iacute;a todo el retablo con hoja de oro de 24 quilates, ser&iacute;a un lingote de oro que la gente pudiera rodear. El oro que se ofrece a Dios, el oro metal precioso, pero tambi&eacute;n, el oro de los excesos que a menudo est&aacute; presente en recintos en los que se predica la pobreza. La Iglesia aport&oacute; la advocaci&oacute;n de los santos a incluir en el retablo. La Virgen Mar&iacute;a como Virgen de la Asunci&oacute;n, santa patra&ntilde;a de la catedral, ser&iacute;a la figura m&aacute;s elevada para representar su asunci&oacute;n en cuerpo y alma al cielo, dogma que en la religi&oacute;n cat&oacute;lica y ortodoxa se defini&oacute; a partir de 1951 como Assumptio Beatae Mariae Virginis, s&iacute;mbolo de la mayor&iacute;a de las catedrales del pa&iacute;s. &ldquo;Me fascin&oacute; mi Virgen &mdash;asevera&mdash; supuestamente deb&iacute;an cargarla unos &aacute;ngeles. Yo los quit&eacute;, tampoco le puse alas. La dej&eacute; flotar a su antojo&rdquo;<\/p>\n\n\n\n<p>M&aacute;s abajo en juego de pares ir&iacute;an: San Joaqu&iacute;n y Santa Ana, los padres de la Virgen que la concibieron en la vejez, cuando eran ya tachados de inf&eacute;rtiles, un relato del que s&oacute;lo se habla en algunos evangelios ap&oacute;crifos como el Protoevangelio de Santiago, donde se destaca que lograron concebirla despu&eacute;s de que San Joaqu&iacute;n hizo penitencia durante cuarenta d&iacute;as y cuarenta noches para curar su esterilidad. Dice Mar&iacute;n, quien no tiene hijos de carne y hueso, que mientras modelaba a San Joaqu&iacute;n se preguntaba incr&eacute;dulo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; Dios puede procrear un hijo inf&eacute;rtil, para luego condenarlo por eso?&rdquo; En un plano inferior, seguir&iacute;an San Juan Bautista y San Agust&iacute;n. &ldquo;Pareciera m&aacute;gico: a San Juan Bautista, el profeta que muri&oacute; decapitado por la lujuriosa voluntad de Salom&eacute;, fue el &uacute;nico al que se le cay&oacute; tres veces la cabeza. Finalmente lo dej&eacute; as&iacute;. En la maqueta todos la tienen, menos &eacute;l&rdquo;, cuenta. En l&iacute;nea descendente, ubicar&iacute;a luego a San Francisco y a Santo Domingo, a San Ignacio de Loyola y a San Antonio de Padua, para rematar en la parte inferior con los m&aacute;rtires zacatecanos: San Mateo Correa, fusilado en 1927 por negarse a violar el secreto de confesi&oacute;n, y el beato jesuita Miguel Agust&iacute;n Pro, tambi&eacute;n cristero. Este &uacute;ltimo, cuya santificaci&oacute;n est&aacute; en proceso en el Vaticano, fue acusado por el Estado de participar en actos de sabotaje y terrorismo contra el gobierno, espec&iacute;ficamente se le inculp&oacute; de conspirar para derrocar y asesinar al presidente &Aacute;lvaro Obreg&oacute;n, delito que nunca le fue probado.<\/p>\n\n\n\n<p>En mayo de 2008, un chofer se encarg&oacute; de entregar al gobierno del estado las maquetas, f&iacute;sica y virtual, los planos y las fotograf&iacute;as. Javier luego sabr&iacute;a que su seud&oacute;nimo fue CZMC08, un c&oacute;digo incomprensible que el emisario h&aacute;bilmente tom&oacute; de alg&uacute;n plano cuando le exigieron un sobrenombre. &ldquo;Hab&iacute;a un seud&oacute;nimo puesto por los arquitectos, no me acuerdo ni cu&aacute;l era porque yo sal&iacute; corriendo. Acab&eacute; dos minutos antes de la entrega, hice la maleta y part&iacute; a ese recorrido mortal en Europa que inclu&iacute;a numerosos eventos en Italia. Iba presionad&iacute;simo, nervioso, acelerado, sin tiempo&hellip;&rdquo;.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la inauguraci&oacute;n de su instalaci&oacute;n urbana en la Piazza del Duomo y la iglesia de Sant Agostino, en Pietrasanta, que goz&oacute; de cr&iacute;tica muy alentadora, Javier se march&oacute; a Pek&iacute;n. Hab&iacute;a participado en la Tercera Bienal de Arte de Beijing, convocada por el gobierno chino, cuya edici&oacute;n anterior hab&iacute;a ganado el mexicano Arturo Rivera. Participaban en ese 2008 cerca de ochocientas obras de artistas procedentes de ochenta y un pa&iacute;ses. Cuando lleg&oacute; al evento encontr&oacute; su nombre en la lista de los mexicanos participantes. Paloma, su amiga desde los tiempos de estudiantes en la Academia de San Carlos, lo abord&oacute; acelerada: &ldquo;C&oacute;rrele Javier, &iexcl;ganaste la Bienal!&rdquo;. Mar&iacute;n se qued&oacute; pasmado, no pod&iacute;a creer el alcance logrado por su &ldquo;Torso de mujer con cuatro cabezas intercambiables&rdquo;. &ldquo;Para m&iacute; era una chiripada, nunca hab&iacute;a ganado nada&rdquo;, sostiene. La ceremonia ya hab&iacute;a iniciado, hablaban s&oacute;lo en chino y Mar&iacute;n lleg&oacute; justo a tiempo para colocarse, vestido informalmente de jeans y playera, entre los organizadores trajeados que pronunciaban su nombre con un sonsonete incomprensible.<\/p>\n\n\n\n<p>Retorn&oacute; nuevamente a Europa en noviembre de 2008 para la inauguraci&oacute;n de sus caballos monumentales en Mil&aacute;n. Fue ah&iacute;, mientras viajaba a Tur&iacute;n para una rueda de prensa previa a otra de sus exposiciones, cuando recibi&oacute; la llamada en su celular de Rafael Flores, el secretario de Turismo de Zacatecas. &ldquo;&iquest;Javier? &mdash;Pregunt&oacute; qui&eacute;n lo hab&iacute;a convocado al concurso&mdash; &iexcl;Ganaste! Est&aacute;te atento del tel&eacute;fono porque te hablar&aacute; la gobernadora Amalia Garc&iacute;a para darte oficialmente la noticia: ser&aacute;s t&uacute; quien har&aacute; el retablo de la Catedral de Zacatecas&rdquo;.&nbsp; El fallo del jurado se dio a conocer a los medios de comunicaci&oacute;n el 25 de noviembre de 2008, en el Centro Platero de Zacatecas. La investigadora del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Clara Bargellini Cioni, quien presidi&oacute; el jurado, anunci&oacute; que el voto fue casi un&aacute;nime porque el proyecto de Mar&iacute;n cumpl&iacute;a con el pasado y era al mismo tiempo contempor&aacute;neo, aportando un nuevo valor a la Catedral de Zacatecas. Por si las noticias de &eacute;xito no fueran ya suficientes, en esos d&iacute;as el gobierno de La Haya le pidi&oacute; a Mar&iacute;n que sus jinetes cabalgaran de junio a septiembre de 2009 en la Lange Vorhout, conocida como &ldquo;la avenida m&aacute;s bella de Holanda&rdquo;.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicha instalaci&oacute;n fue calificada por la prensa como &ldquo;el evento escult&oacute;rico m&aacute;s importante celebrado en a&ntilde;os&rdquo; y fue inaugurada por Jan Peter Balkenende, primer ministro del Reino de los Pa&iacute;ses Bajos, y por los directivos de la fundaci&oacute;n Den Haag Sculptuur. En 1996, al ser entrevistado por su exposici&oacute;n en el Palacio de Bellas Artes, el m&aacute;ximo recinto cultural del pa&iacute;s, me dijo que su meta era abrirse al extranjero, no quedarse como artista local. Ten&iacute;a entonces treinta y cuatro a&ntilde;os. Ahora, catorce a&ntilde;os despu&eacute;s, su nombre resuena en Europa con voz contundente y cr&iacute;tica. &ldquo;Puras cosas buenas han estado sucediendo &mdash;afirma a sabiendas de que su &lsquo;suerte&rsquo; se ha alimentado de disciplina, trabajo incesante, constancia, visi&oacute;n y, tambi&eacute;n, de una peque&ntilde;a dosis de buena fortuna&mdash; Ha sido uno de esos periodos de la vida en que todo va por buen rumbo: Europa, Beijing y ahora Zacatecas&rdquo;. El plazo para terminar el retablo, una superficie de diecisiete metros de alto por diez de ancho, fue de a&ntilde;o y medio. &ldquo;No me dio tiempo ni de ponerme nervioso&rdquo;, asegura. No tuvo l&iacute;mites ni cuestionamientos de ninguna especie. &ldquo;Ni un obst&aacute;culo, ni un roce, ning&uacute;n regateo o desacuerdo. Nada&rdquo;, sostiene.<\/p>\n\n\n\n<p>&ldquo;Me veo reflejado en cada una de las piezas, no porque me corte las venas con la historia de cada santo, sino porque son mi vivo reflejo, como sucede con cada uno de mis desnudos. Es un retablo de muchos Javieres. Una parte de mise ha vestido de San Ignacio de Loyola, otra de Santo Domingo o de Santa Ana&rdquo;, dice. A &ldquo;sus santos&rdquo; les vendr&aacute;n a depositar ruegos y rezos, se arrodillar&aacute;n ante ellos para pedirles milagros. &ldquo;Prefiero no pensar en ello&rdquo;, dice. Antes le pas&oacute; con uno de sus torsos desnudos que se instal&oacute; en un hotel en Canc&uacute;n y que el arquitecto Ricardo Legorreta le cont&oacute; que los mayas se persignan ante &eacute;l. Asevera que, en estos meses en los que ha estado elaborando el retablo, ha pensado que no hay mucha diferencia entre el fiel que venera a un santo en una iglesia y la gente que llega a un museo a idolatrar una obra de arte. &ldquo;En ambos casos implica un acto de fe, una raz&oacute;n para creer&rdquo;, afirma. Sostiene que la gente entra al museo con excesivo respeto, habla en voz baja, reverencia la obra de arte y deposita en ella su necesidad de creer que el arte existe, que puede generar cambios, transformar la realidad y conmover. &ldquo;Como sucede con la imagen religiosa, el arte es una convenci&oacute;n que &lsquo;produce milagros&rsquo;, es tambi&eacute;n veh&iacute;culo de culto. No en balde la religi&oacute;n cat&oacute;lica ha utilizado al arte para llegar a la gente. &iquest;Hasta d&oacute;nde la Capilla Sixtina o el arte sacro ser&aacute;n obra art&iacute;stica y hasta d&oacute;nde im&aacute;genes de culto?&rdquo; Romper&aacute; los moldes del retablo, con todos sus componentes, porque desea que sea &uacute;nico. &ldquo;No quiero que se malentienda: no soy el artista que hace santos&rdquo;, sostiene. Este trabajo &mdash;asegura&mdash; le deja huellas a nivel est&eacute;tico y en lo personal, rastros que lo incitan a cuestionar su pasado y educaci&oacute;n. Ha intentado buscar los hilos conductores de su historia, resaltar conductas y patrones que lo determinan, pero a final de cuentas se apoltrona en la desmemoria. Olvida o idealiza a capricho los tiempos pasados. Disfruta el hoy y, aunque el reconocimiento a su obra es rotundo e inevitable, ante los medios no pierde oportunidad para mostrarse como un ser ordinario de gustos populares que disfruta los libros de Harry Potter o la m&uacute;sica de Gloria Trevi.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Javier expuso en Zacatecas en noviembre de 2005 visit\u00f3 m\u00e1s de una vez la catedral, situada en la calle Hidalgo, entre el mercado y la Plaza de Armas. Le impresionaba su belleza barroca, su cantera rosa, sus columnas salom\u00f3nicas churriguerescas, pero detestaba que fuera un mero cascar\u00f3n. &#8220;Siempre hac\u00eda yo la misma reflexi\u00f3n. La ve\u00eda por fuera y dec\u00eda: \u00a1qu\u00e9 incre\u00edble catedral! 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